jueves, 11 de julio de 2013

Tradiciones. Mitos y Leyendas: EL RÍO EBRO (II parte)


Por José Ramón Marcuello Calvín
Reproduzco la página 4 de este autor en libro: Mitos, leyendas y tradiciones del Ebro, Realizado para la Confederación Hidrográfica del Ebro
En un intento de enlazar algunas de estas conjeturas de origen bíblico con los primeros testimonios documentales de las fuentes clásicas, otros autores han creído de buena fe que el nombre primitivo del río sería el de Bero o Baro, del que tomarían a su vez su nombre los berones, pueblo prerromano que se asentó en las riberas de la actual comunidad de La Rioja.
En los primeros autores grecolatinos -Herodoro, Apollodoro, Polibio, Estrabón, Ptolomeo, Appiano, Dion Cassio- aparece citado como Iber o Ibero, mientras en las fuentes decididamente latinas aparece ya citado como Hiberus (Catón, Mela, Plinio, César, Silo Itálico, etc.):.
En una fuente latina tardía, pero que bebe en un rotero de los griegos de Marsella fechado hacia el año 550 antes de Cristo -se trata de Avieno, autor del famoso poema Ora Marítima-, aparece citado como Oleum Flumen, hidronimo que haría referencia al habitual tráfico de embarcaciones cargadas de aceite por el río. Esta misma referencia al río del aceite o de los aceitunos la encontraremos, siglos después, en algunas fuentes árabes, aunque casi siempre relacionada con el Cinca, no con e! Ebro.
No faltan teorías que apuntan hacia un origen indoeuropeo del hidrónimo como sinónimo de "río" e, incluso, procedente del vasco ibai ("corriente de agua"). Otros autores lo emparentan con el griego iberis, especie de berro muy abundante en las zonas pantanosas, o con el fenicio ibrim o eberim, interpretado como sinónimo de "término" o "extreme".
Sea como fuere, el hecho de ser navegable desde tiempos muy remotos y el río más caudaloso de la Península permite concluir que, pese a la existencia de otros Iber en otras latitudes, cuando las fuentes grecolatinas hablan del Iber o del Hiberus se están refiriendo. en propiedad, al actualmente conocido como el Ebro (y que las fuentes árabes, por simple homofonía, citan siempre como wadi Ibro).
Al margen del origen concreto del hidrónimo, le que parece seguro es que, siguiendo una tradición fuertemente arraigada entre los pueblos prerromanos que habitaban sus riberas, el Ebro -cerne t odas las corrientes de agua, fuentes, etc., por otra parte- fue, durante siglos, objeto de culto y veneración por parte de dichos pueblos. 
Este culto -que se enriquecerá, probablemente, con la devoción romana por los númenes y ninfas que poblaban ríos y fuentes- debió de permanecer muy arraigado hasta bien entrada la Edad Media, a juzgar por la expresa y reiterada prohibición de estas prácticas hechas por numerosos obispos, sínodos y concilles.

martes, 9 de julio de 2013

Tradiciones, Mitos y Leyendas: EL RÍO EBRO



El Río EBRO Parte 1
El río Ebro es el río más caudaloso de España, y el segundo de la península ibérica después del Duero (caudal medio de 600 m3/s para el Ebro, frente a los 675 m3/s del Duero en su desembocadura en Oporto). Es además el segundo río más largo, por detrás del Tajo. Discurre enteramente por España, donde ocupa la primera posición entre los ríos que nacen y desembocan netamente en el país, tanto por su longitud como por su caudal.
Recorre el extremo nororiental de la península ibérica, a través del valle que lleva su nombre, situado en una depresión. Sigue una dirección noroeste-sureste desde su nacimiento en la Hermandad de Campoo de Suso, en Cantabria, hasta el mar Mediterráneo, en el que desemboca formando el delta del Ebro, entre los términos municipales de Deltebre y San Jaime de Enveija.
El río tiene una longitud total de 930 km. Su cuenca hidrográfica es la más extensa de España, con una superficie de 86.100 km2. Ésta se distribuye, además de España por Andorra y Francia.
El Ebro atraviesa siete comunidades autónomas españolas: Cantabria (donde nace), Castilla y León, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña (donde desemboca).
Además, su cuenca hidrográfica también drena territorios de la Comunidad Valenciana (río Bergantes) y Castilla-La Mancha.
Dos capitales de comunidad autónoma, Logroño y Zaragoza, son bañadas por el río Ebro
Historia
Son muchos los historiadores que se han ocupado del origen del nombre (hidrónimo). Esto es no tanto por el nombre del rio, si no por la circunstancia de haber dado nombre a la península (Península Ibérica, España y Portugal) así como a uno de los principales pueblos prerromanos (Iberos) que poblaron la península.
Si partimos de la biblia, hubo un diluvio Universal que destruyo las civilizaciones humanas existentes, salvo la de Noe y sus descendientes. El nombre de Iber derivaría de Eber, primo de Tubal, (nieto de Noe) considerado como el primer navegante por el Ebro.
Otros estudiosos consideran que el nombre de Ebro proviene de Ibero, descendiente de Tubal y fundador de varias poblaciones a las riberas del río.
Para otra serie de Historiadores, su nombre deriva del antiguo topónimo Hiber (Hiberus Flumen), que da también nombre a la Península Ibérica y a los pueblos íberos, adaptación latina del término griego Ίβηρ (Íber), que recogen las numerosas fuentes historiográficas griegas, que significaría ribera o margen del río.
En efecto colonos griegos se establecieron un poco más al norte hacia el 575 a. C. en la importante colonia de Ampurias (del griego antiguo μπόριον, que significa mercado o almacén comercial) en la actual provincia de Gerona. De ahí que el término de Iberia originalmente deriva del nombre mismo del río Ebro.

jueves, 4 de julio de 2013

TRADICIONES, MITOS y LEYENDAS:ZARAGOZA (1)



CAPITULO I Auripa

Viaje de Túbal por el Mediterráneo.- Admiración de los expedicionarios al llegar a las ruinas de Auripa.
Densa oscuridad nos impide dar cuenta de los tiempos primitivos; mas apelando á respetables autores, trazaremos á grandes rasgos lo que aquéllos nos legaron.
Corría el año 263 antes de Jesucristo, cuando Túbal, abandonando las costas que bañan la pintoresca Grecia, se internó en el mar Mediterráneo, dirigiendo siempre sus naves hacia el ocaso del sol.
Navegando en la dirección indicada, poco tardó en presentarse á su vista el nuevo país, admirando con entusiasmo sus ricas aguas, la fertilidad de sus tierras, sus riberas, ora cubiertas de verdes campiñas ó de elevados peñascos, ora coronada de inmensos promontorios, ricos en metales de todas clases y mármoles de diversos colores que semejaban al precioso arco iris.
Admirado de la sin par belleza que á los ojos de Túbal se presentaba, así como iban avanzando sus naves, decidióse á dejar huellas de su paso por el país que visitaba, alzando aldeas y pueblos y dejando en ellas para poblarlas á varios de los que en su excursión le acompañaban.
Así caminaba, hasta llegar á la desembocadura en el Mediterráneo, de un gran río, hacia el que dirigió sus barcos, y cruzando las soberbias llanuras, inmensos bosques, elevadas montañas y valles de rica vegetación, llegó á la confluencia de dos ríos, uno frente del otro, sobre el que navegaba, divisando á la vez á su derecha, y casi perdiéndose en el horizonte, los Pirineos; al frente un monte colosal denominado hoy el Moncayo y á su izquierda, un poco más arriba de la confluencia de los dos ríos Gállego y Huerva, una gran llanura, en la que todavía existían inmensos cimientos de edificios, hermosos pórticos medio derruidos y grandes palacios derrumbados; dandole todo ello á conocer que en aquella llanura debió existir importante ciudad, antidiluviana, según Plinio, Murillo y otros célebres autores.
Admirados los expedicionarios de tan inmensos como frondosos y exuberantes terrenos, llanos como la palma de la mano y de tan ricos como preciosos vestigios de grandiosa población, fundada en las mismas orillas del caudaloso y aurífero río, abandonaron sus naves y exparciéronse por las ruinas de aquella antes inmensa ciudad y en aquel entonces habitada tan solo por las variadas clases de insectos y pájaros.
La supuesta riqueza de lo que aquella gran población fué, les llenó de admiración y entusiasmo y no dejó de cruzar por la imaginación de Túbal la gigantesca idea de reedificar aquella derruida ciudad, laborar sus campos y devolverle á su antiguo esplendor; mas sin duda alguna, falto de personal para caminar por el rumbo emprendido si dejaba el que aquellos inmensos terrenos necesitaban y pedían, y temeroso á la vez de cometer un grave pecado si dejaba poca gente, decidiose á abandonar con todos sus expedicionarios, no sin volverse á ella hasta perderla de vista y dirigir sus oraciones al Cielo, rogando á sus Dioses al despedirse de Auripa,- cuyo nombre le dió Túbal por los granos de oro que entre sus arenas contenía el río por el que aguas arriba navegaba,- le concediera las fuerzas necesarias para volver y dedicarse á su reedificación.
Pues continuamente se le oía murmurar: ¡Ya volvere!
Y Auripa -- Zaragoza -- quedó tan solitaria como lo estuvo después del diluvio hasta la pasajera visita que recibiera de Túbal.

sábado, 22 de junio de 2013

TRADICIONES, MITOS y LEYENDAS: ZARAGOZA



CAPITULO II: Salduba
Prematura muerte de Túbal- Viaje de los Iberos--Instalación de éstos en Auripa.
¡Yo volveré! Murmuraba Túbal al perder de vista a Auripa, continuando su viaje aguas arriba del río Ebro; y la antes bella ciudad, según los restos que de ella existieran, quedó habitada por las inocentes golondrinas, (tan bienhechoras de las tiernas plantas), que colgaban sus nidos en las desvencijadas cornisas y de la diversidad de pájaros que revoloteaban alrededor de los derruidos edificios.
Pero Túbal no pudo satisfacer sus anhelantes deseos; sorprendióle la muerte en su triunfal carrera y bajó á la tumba arrastrando en pos de sí la suerte de la desgraciada Auripa.
No tardó mucho tiempo en extenderse entre los íberos, que en aquellos remotos tiempos ocupaban desde las vertientes del Cáucaso hasta las inmensas llanuras de Asiria, la fama de la tierra que descubriera Túbal en su expedición, y acosados todos por el deseo de admirar y explotar á la vez las grandes riquezas que de aquel país hasta entonces desconocido las contaran, pronto se concertaron buen número de ellos y acordaron dirigirse hacia la desconocida Península.
Audaces y guerreros por temperamento, proclamaron á un jefe que le denominaron Ibero, prepararon sus bajeles con rapidez pasmosa, y embarcados con sus familias, lanzáronse por los mares en busca de la tierra que tan ricos tesoros como hermoso panorama ofrecía, siguiendo el mismo camino emprendido por Túbal.
Llenos de febril entusiasmo y acosados todos por un mismo y constante deseo, dirigían sus naves con rumbo á la Península ibérica, é impelidos por viento favorable pronto divisaron los horizontes de aquel terreno que tan pingüe alojamiento les ofreciera.
Inmenso grito de júbilo resonó en todas las embarcaciones al llegar á las costas de España en el mar Mediterráneo; é Ibero, jefe de la expedición, á pesar de asombrarse de que nadie saliera á las playas á la llegada de los extranjeros, lo que le demostraba lo poco poblado que estaba el país, iba dejando en tierra á los que rendidos por la fatiga de tan largo viaje así lo solicitaban; es decir, hacía lo mismo que hizo Túbal al cruzar los mares con sus bajeles por vez primera y tocar en las costas de nuestra privilegiada tierra.
Navegando con el mismo rumbo que lo hiciera el desgraciado Túbal, pronto se encontraron los nuevos expedicionarios en unas costas (las de Tortosa), en las que desemboca el caudaloso Ebro, que ellos denominaron desde aquel momento Ibero; y guiados por su jefe, del que tomaron el nombre para bautizar al río que empezaban á surcar contra la corriente ó el curso de las aguas, admiraron asombrados los inmensos é incultos llanos, las escarpadas rocas, las floridas praderas, los ásperos peñascos, los amenos valles y pintorescas sierras, que ante su extasiada vista se presentaban, hasta llegar á una inmensa llanura que les convidaba á hacer alto en su penosa excursión.
Así lo hicieron, y echando pié á tierra, maravillados de tan bello panorama como el que ante sus ojos se presentaba, empezaron á recorrer la inmensa planicie, descubriendo á pocos pasos restos magníficos, aunque ruinas tristes, de la grandiosa Auripa, según la había denominado Túbal, y convencidos muchos de los iberos de las riquezas de aquel suelo, virgen todavía, pudiera proporcionarles, pronto rodearon á su jefe diciéndole, según varios autores:
"Las ruinas de este pueblo son muchísimo más preciosas que muchas ciudades que hoy se levantan; permitidnos habitarlas y dadnos un patriarca que nos dirija."
Accedió á sus pretensiones Ibero, jefe de la expedición; dictóles breves pero sabias leyes que les gobernasen, dioles armas y ganados, y encargándoles el cumplimiento exacto de cuanto les ordenaba, alejose de los derrumbados muros de Auripa acompañado de algunos iberos y siguió su impertérrita marcha hasta encontrarse con los descendientes de Túbal, á quienes buscaba con objeto de ofrecerles la paz ó la guerra.
Y desde estos momentos empieza ya la historia de Zaragoza después del diluvio.
Poco tardaron los iberos en alzar sus cabañas recostadas sobre los derruidos paredones, y el sol empezó á iluminar los pajizos techos de aquellas viviendas, tan solo para resguardarse los nuevos habitantes de los rigores del tiempo.
Dedicábanse al pastoreo de sus ganados en las inmensas praderas que tan feraz suelo les brindaba, y á poco ocurrióseles buscar nombre propio al pueblo que empezaban á fundar.
Discurriendo sobre punto tan importante, é ignorando á la vez el nombre de Auripa que le diera Túbal, buscaron no en balde titulo que darle, y fundándose en las ricas y abundantes salinas que á la entonces aldea circulaban diéronle el nombre de Salduba.

lunes, 17 de junio de 2013

NOTA DE PRENSA: AMICS DE FRAGA



Por Amics de Fraga
La nueva Ley de Lenguas: ¡ya era hora!
Ya era hora de que el Gobierno de Aragón defendiera los intereses culturales de los aragoneses de la zona oriental de Aragón, pues los fragatinos nos hemos sentido habitualmente desamparados por los gobiernos respectivos de nuestra Comunidad. En 1995 el Gobierno aragonés promovió una encuesta sociolingüística que desarrollaron 4 catedráticos de la Universidad de Zaragoza en la que se concluía que los habitantes de la zona oriental de Aragón, entre ellos los fragatinos, no aceptaban que su lengua fuera catalán, que había una riqueza lingüística grande y por desarrollar y que reclamaban más atención por parte de la Administración aragonesa. Y ha costado 18 años hasta que por fin el gobierno actual de Aragón ha aprobado una Ley de Lenguas que defiende y promocionará nuestro patrimonio cultural y lingüístico.
El PP de Aragón ya llevaba en su campaña electoral un lema que decía: “No a la imposición del catalán” y anunció que modificaría la Ley de Lenguas que había aprobado el PSOE con la complicidad de CHA por la que imponía la catalanización de Aragón. Y la propuesta electoral del PP fue aprobada-avalada por una mayoría de aragoneses y mereció el respaldo del PAR y sus votantes, en plena sintonía con el PP.
Esta nueva Ley de Lenguas define que: “en Aragón, junto al castellano, lengua mayoritaria y oficial en todo su territorio, existen lenguas y modalidades lingüísticas propias que se hablan en determinadas zonas y constituyen un rico legado de nuestra Comunidad Autónoma… configuradoras de una historia y cultura propias, que han de ser especialmente protegidas y fomentadas por la Administración Aragonesa”. Sabiendo que esta Ley está respaldando al fragatí, ¿qué más podemos pedir?
Pero desde Cataluña y los pancatalanistas se ha levantado una reacción furibunda de quejas y protestas contra esa Ley, contra el Gobierno de Aragón y contra los aragoneses que los han votado, apoyada con burlas e insultos. Nunca los aragoneses nos hemos burlado de una ley catalana ni de la Generalitat, más bien hemos tenido que quejarnos de alguna actuación poco respetuosa por su parte.
Desde el nacionalismo catalán nos faltan al respeto reiteradamente, y han aprovechado esta Ley que no les gusta para iniciar una campaña de burla y calumnias contra el Gobierno de Aragón y los aragoneses: de forma maliciosa han engendrado expresiones inexistentes y burlonas para referirse a las lenguas propias que se hablan en Aragón, y hacen promoción de dichas expresiones falsas y humillantes engañando a la opinión pública al decir que las mismas son usadas por la Ley y por las autoridades aragonesas, en clara intención de desprestigiar al Gobierno de Aragón. Y muchos políticos, medios y representantes del pueblo catalán (los medios de difusión están llenos de ejemplos) se han apuntado a esa burla, sin el más mínimo respeto a sus equivalentes aragoneses, al derecho de libertad de expresión y de opinión y a que todo esto está respaldado por la mayoría de aragoneses. Y algunos políticos aragoneses no han dudado en apuntarse a esa campaña de burla, poniéndose una vez más a favor de los intereses catalanistas.
El fragatí tiene 900 años de historia y si lo hemos sabido mantener hasta ahora no les ha de extrañar que sigamos defendiéndolo de los que lo quieren absorberlo y aniquilarlo. La asociación cultural AMICS DE FRAGA tiene en uno de sus objetivos “El estudio, desarrollo y defensa de la lengua de Fraga, fragatí,…”. Y el fragatí está definido como una modalidad de la lengua “Aragonés oriental”, como demuestran los estudios ya realizados. Esta defensa no da derecho a nadie a insultarnos ni despreciarnos porque no aceptemos ser esclavos de unos intereses políticos.
Desde Cataluña se creen con derecho a gobernar y dirigir espiritualmente a sus vecinos (aragoneses, valencianos, baleares, incluso sur de Francia), dictando cómo deben de actuar y de opinar. Es un clarísimo ejemplo de antidemocracia y falta de respeto a las libertades de sus vecinos, tanto de pensamiento como de opinión, de expresión y de actuación…
Aragón y Fraga deben salvaguardar su patrimonio histórico, cultural y lingüístico en pleno uso de su libertad e interés.

           LA JUNTA DE AMICS DE FRAGA

sábado, 15 de junio de 2013

TRADICIÓN: SAN LAMBERTO



Por Eduardo Jiménez Marqués
El viernes 14 de Junio, comienzan en UTEBO las Fiestas de San Lamberto, terminando en el día 19 de Junio, fecha de la onomástica del Santo.
¿Quién fue S. Lamberto? ¿Qué nos dice la tradición?
San Lamberto
Agricultor y santo aragonés. Murió martirizado a principios del siglo IV.
Martirio
Por lo menos desde el siglo XV el Breviario Cesaraugustano recoge en sus Lecciones los detalles que sobre la persona de Lamberto y las circunstancias de su martirio aportaba la tradición local.
Trabajador en el campo zaragozano, como siervo de un señor infiel, por haber rehusado renegar de su fe, fue por éste decapitado, realizándose el singular prodigio de que tomó en sus manos la cabeza, ya cortada, y caminando así largo trecho tras sus bueyes llegó hasta donde yacían los cuerpos de los Mártires de Zaragoza, con los que fue sepultado. Este detalle singular aparece en toda la iconografía del santo y es tema central de la literatura poética sobre el mismo.
Prodigios
Cuando el Papa Adriano VI visitó Zaragoza en 1522 brotó sangre de la mandíbula de San Lamberto en su presencia, siendo esta recogida en un paño que se conserva en la Basílica de Santa Engracia (Zaragoza).
Costumbres
La condición de agricultor del mártir hizo que fuesen especiales devotos suyos los labradores zaragozanos, que, agrupados en una antigua cofradía, cubrían de espigas su sepulcro en su fiesta del 19-VI y paseaban en procesión su estandarte de damasco blanco y su busto de plata sobre peana.
Surgieron en otros pueblos de Aragón cofradías en su honor a imitación de la de Zaragoza; y sobre todo en tiempos recientes en toda la región lo proclamaron patrono muchos Círculos Católicos y Hermandades de Labradores, convirtiéndose de este modo San Lamberto en el «San Isidro aragonés».
Imagen: Cofradía de S. Lamberto y Nuestra Señora del Pilar del barrio de Miralbueno (Zaragoza)

domingo, 9 de junio de 2013

TRADICIONES, MITOS y LEYENDAS : HISTORIA DE ZARAGOZA



Historia de Zaragoza C1
En mis búsquedas de tradiciones, mitos y leyendas de Aragón, he encontrado el libro Compendio de la Historia de Zaragoza de D: Pablo Claramunt, en su 2ª edición del editor Manuel Sevilla y del año 1904.
Si más paso a detallar características del libro escrito por el Sr. Claramunt
Ministerio de Fomento
Dirección General
El Consejo de Instrucción Pública, en sesión celebrada el día 7 de Marzo de 1894, acordó declarar libro de texto para las escuelas de ambos sexos de Aragón, y muy especialmente de las de Zaragoza y todos los pueblos de su provincia, el libro presentado en dicho centro por su autor D.Pablo Claramunt Romeo, titulado: COMPENDIO DE LA HISTORIA DE ZARAGOZA.
Madrid 20 de Marzo de 1894.-
DOS PALABRAS
Amables lectores: Modestas pretensiones son las de quien sin títulos para ello, pero amante de las glorias patrias, intenta inculcarlas en la juventud que hacia el ocaso nos empuja.
El nombre augusto de la muy noble, muy leal, muy heroica, siempre heroica y muy benéfica Zaragoza, cuyos ecos retumban y retumbarán eternamente en los más apartados países, hanme impelido á hacer este libro, imperfecto sin duda alguna, pero lleno del mayor entusiasmo y con el mejor deseo de prestar un verdadero servicio a los hijos de la inmortal Zaragoza.
Si no lo consigo, no culpéis á mi buena intención, sino á la escasa inteligencia con que al Dios de las misericordias plugo dotarme.
Creo, que así como los griegos tienen siempre presentes y cantan en todos los tonos sus glorias, heroicos hechos y laudables proezas, los demás pueblos tenemos el ineludible deber de imitarles.
Y como tan solo el nombre de la inmortal Zaragoza significa una epopeya, entiendo que no es justo que la inmensa mayoría de sus nobles hijos ignoren los principales hechos del pueblo en que nacieron.
Por esto me he decidido a decir algo a grandes rasgos de su interesante historia; si consigo agradar a mis lectores é inculco en la juventud un poco de lo mucho que de esta inmortal ciudad puede escribirse, será la mejor recompensa y mayor satisfacción que habrá podido alcanzar en todos los días de su vida vuestro afectísimo seguro servidor.
PABLO CLARAMUNT

martes, 4 de junio de 2013

MITOS: TUBAL



TUBAL
Los mitos generalmente hunden sus raíces en las Sagradas Escrituras, apareciendo nuestra actual civilización, después del castigo divino del Diluvio Universal. Desparece una población y aparecen unos nuevos pobladores, los descendientes de NOE uno de los que tuvo mayor importancia en nuestra cultura aragonesa es TUBAL
Túbal (en el idioma asirio es Tabal y en el idioma griego es Tibarenoi) fue, según los escritos de la Biblia, hijo de Jafet y nieto de Noé..
Se le atribuyen la fundación las ciudades de Tarazona, Zaragoza, Tafalla y Tudela en España.
En Portugal, una leyenda atribuye a Túbal la fundación de la ciudad de Setúbal.
También los montes Setúbales fueron nombrados así por él, que actualmente es la cordillera de los Pirineos.

El conocimiento de la forma de trabajar el hierro y el cobre se difundió desde el Asia Menor para llegar a todo el Oriente Próximo, con lo que el nombre del personaje
Túbal está muy relacionado con el de la tribu del Asia Menor Túbal, por sus conocimientos de los metales.
La tribu Túbal es una tribu sudoriental del Asia Menor que siempre aparece mencionada en conjunto con la tribu de Mesec o Mesej en la tradición cuneiforme asiria en los escritos griegos y en la Biblia, que vivieron especificamente en Cilicia. En la Biblia aparecen mencionados y descritos en el Libro de Ezequiel y en el Libro de Isaías para el siglo VII a. C., donde se les considera buenos guerreros, orfebres y vendedores de esclavos. En el Génesis se los cuenta entre los hijos de Jafet. Los cimerios los habrían hecho retirarse a la zona montañosa oriental del Mar Negro, posiblemente a Georgia —Generalmente se cree que de la Iberia caucásica, la actual Georgia, emigraron, estos íberos, a España, donde habitaron la Península Ibérica— y en momentos dados de su historia fueron aliados de los escitas y de otras tribus para comerciar, guerrear y defenderse de sus enemigos comunes, (Gén. 10:2, Ez. 27:13, Is. 66:19).
El obispo Isidoro de Sevilla recogió una tradición sobre Túbal como antecesor de los íberos y de Iberia, también de los italianos o tribus italianas y españolas.
Otra leyenda vasca reafirma esta procedencia de vascos con Aitor, supuestamente hijo de Túbal .
De este modo, Túbal, tras haber engendrado una serie de pueblos en la Iberia caucásica, se trasladó como su primer rey a la Península Ibérica, también llamada Iberia. Engendró un gran número de futuros reyes, la dinastía tubalita, empezando por su primer hijo Íbero, quien daría nombre tanto a la Península como al río Ebro. Así, fueron cuatro los monarcas los que sucedieron a Íbero hasta que acabó su línea sucesoria, según la mitología.
Estos fueron, en orden cronológico, Idibeda, Brigo, Tago —por quien llaman así al río Tajo— y Beto, quien dio nombre al río Betis, actual Guadalquivir, y Bética a las tierras colindantes.1
 

miércoles, 29 de mayo de 2013

ARAGÓN: TRADICIONES, MITOS Y LEYENDAS

Por Eduardo Jiménez
Una vez concluida la Historia del Reino o Corona de Aragón, al unirse con el reino de Castilla y dar lugar al nacimiento del Reino de España, dejo de escribir sobre historia de Aragón como Reino independiente.
En esta nueva etapa tratare de diversos temas, todos relacionados con Aragón, sus novedades, tradiciones, mitos y leyendas.
Comencemos por definir las diferencias entre tradición mito y leyenda.


Tradiciones, Mitos y Leyendas
La palabra tradición proviene del sustantivo latino traditio, y éste a su vez del verbo tradere, «entregar».
Tradición es el conjunto de patrones culturales de una o varias generaciones heredados de las anteriores y, usualmente por estimarlos valiosos, transmitido a las siguientes. Se llama también tradición a cualquiera de estos patrones. El cambio social altera el conjunto de elementos que forman parte de la tradición. (Wikipedia)
Según la RAE Real Academia de la lengua Española) el significado es:
(Del lat. traditĭo, -ōnis).
1. f. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación.
2. f. Noticia de un hecho antiguo transmitida de este modo.
3. f. Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos.
4. f. Elaboración literaria, en prosa o verso, de un suceso transmitido por tradición oral.
5. f. Der. Entrega a alguien de algo. Tradición de una cosa vendida
6. f. Ecd. Conjunto de los textos, conservados o no, que a lo largo del tiempo han transmitido una determinada obra. La tradición del Libro de Buen Amor está formada por pocos manuscritos

Un mito (del griego μθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos.
Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas. Al conjunto de los mitos de una cultura se le denomina mitología. Cuanto mayor número de mitos y mayor complejidad tiene una mitología, mayor es el desarrollo de las creencias de una comunidad. La mitología sustenta la cosmovisión de un pueblo.
Desde que en la Antigüedad grecolatina las explicaciones filosóficas y científicas entraron en competencia con las míticas, la palabra mito se cargó en ciertos contextos de un valor peyorativo, llegando a utilizarse de forma laxa como sinónimo de patraña, creencia extendida pero falsa, por ejemplo, la sociedad sin clases es un mito comunista, o la mano invisible del mercado es un mito liberal. También es común el uso un tanto laxo de mito y mítico (o leyenda y legendario) para referirse a personajes históricos o contemporáneos (o incluso a productos comerciales) cargados de prestigio y glamour: Charlot es un mito del cine mudo; los Beatles son un grupo mítico.
Como los demás géneros narrativos tradicionales, el mito es un texto de origen oral, cuyos detalles varían en el curso de su transmisión, dando lugar a diferentes versiones. En las sociedades que conocen la escritura, el mito ha sido objeto de reelaboración literaria, ampliando así su arco de versiones y variantes. Por ello, los mitos no han desaparecido en la época actual, solo se muestran y transmiten a través de diferentes medios. (Wikipedia)
Según la RAE mito es:
(Del gr. μθος).
1. m. Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.
2. m. Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.
3. m. Persona o cosa rodeada de extraordinaria estima.
4. m. Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.

Una leyenda es una narración, de hechos naturales, sobrenaturales o una mezcla, que se narra y transmite de generación en generación de viva voz o literariamente, generalmente el relato se sitúa de forma imprecisa, entre el mito y el suceso verídico que le confiere cierta singularidad.
Se ubica en un tiempo y lugar que resultan familiares a los miembros de una comunidad, lo que aporta al relato cierta verosimilitud. En las leyendas que presentan elementos sobrenaturales, como milagros, presencia de criaturas feéricas o de ultratumba, etc., estos se presentan como reales, pues forman parte de la visión del mundo propia de la comunidad en la que se origina la leyenda. En su proceso de transmisión a través de la tradición oral las leyendas experimentan a menudo supresiones, añadidos o modificaciones, surgiendo así todo un mundo lleno de variantes.
En términos breves, la leyenda puede definirse como un relato folclórico con bases históricas. Una definición moderna ha sido propuesta por el folclorista Timothy R. Tangherlini en 1990: «Típicamente, la leyenda es una narración tradicional corta de un solo episodio, altamente ecotipificada, realizada de modo conversacional, que refleja una representación psicológica simbólica de la creencia popular y de las experiencias colectivas y que sirve de reafirmación de los valores comúnmente aceptados por el grupo a cuya tradición pertenece».
Contrariamente al mito, que se protagoniza por seres sobrenaturales, la leyenda se ocupa de seres humanos que representan arquetipos (tipos humanos característicos), como el del héroe o el anciano sabio, como se aprecia por ejemplo en las leyendas heroicas griegas y en las artúricas.
Se define a la leyenda como un relato folclórico con bases históricas. Una definición profesional moderna ha sido propuesta por el folclorista Timothy R. Tangherlini en 1990 (Wikipedia)
    "Típicamente, la leyenda es una narración tradicional corta de un solo episodio, altamente ecotipificada, realizada de modo conversacional, que refleja una representación psicológica simbólica de la creencia popular y de las experiencias colectivas y que sirve de reafirmación de los valores comúnmente aceptados por el grupo a cuya tradición pertenece".
Según la RAE leyenda es:
(Del lat. legenda, n. pl. del gerundivo de legĕre, leer).
1. f. Acción de leer.
2. f. Obra que se lee.
3. f. Historia o relación de la vida de uno o más santos.
4. f. Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.
5. f. Texto que acompaña a un plano, a un grabado, a un cuadro, etc.
6. f. ídolo ( persona o cosa admirada con exaltación).
7. f. Numism. Letrero que rodea la figura en las monedas o medallas.
Leyenda negra.
1. f. Opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI.
2. f. Opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada.

sábado, 6 de abril de 2013

FERNANDO II Y EL FINAL DEL REINO DE ARAGÓN



Fernando II de Aragón, futuro Fernando el Católico, nació 10 de mayo de 1452 en la localidad zaragozana de Sos (Actual Sos del Rey Católico). Hijo de Juan II de Aragón y Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, almirante de Castilla, segunda esposa del futuro rey de Aragón Juan II
Su infancia y juventud estuvo marcada por las guerras civiles catalanas y las vicisitudes políticas en las que se vio envuelto su progenitor Juan II.
Al subir su padre al trono de Aragón, recibió los títulos de Duque de Montblanch y de conde Ribagorza y en 1461, a la muerte de su hermanastro Carlos, se convirtió en príncipe de Gerona y heredero de la Corona de Aragón.
Con apenas 11 años sufrió las penalidades del asedio de la Força de Gerona. El ejército de la Generalidad de Cataluña, que dominaba la burguesía rebelde, bajo el mando de Roger Pallarés, sitió a Juana Enríquez y a su hijo durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas del rey que, apoyadas por tropas del rey francés, obligaron a levantar el cerco al ser derrotadas.
A los catorce años, su padre le designó como lugarteniente general de la Corona, y en 1468 corregente del Reino y le cedió la Corona de Sicilia, posiblemente para dotar al joven de un reino con el que fortalecer el proyecto matrimonial de Fernando con la princesa Isabel de Castilla, que Juan II negociaba con los magnates castellanos enemigos de Enrique IV.
De este matrimonio concertado en Cervera, y celebrado en 1469 en circunstancias novelescas esperaban ambas partes ventajas decisivas para el logro de sus fines particulares: Juan II, para liquidar la guerra civil favorablemente y los grandes castellanos para el triunfo de la causa de Isabel.
De hecho sus consecuencias habían de ser mucho más importantes.
Mientras continuaba la guerra civil catalana: Juan II contribuyó a la creación de un gobierno contrarrevolucionario en Tarragona y junto a Fernando iba recuperando la obediencia de amplias zonas de Cataluña (Segarra, el Ampurdán y el Bajo Ebro), acreditando sus dotes diplomáticas y militares, hasta bloquear Barcelona y obligar al Consejo de Ciento a capitular (1472).
Ya antes de terminar la guerra Fernando fue como lugarteniente general un verdadero monarca asociado al trono de su anciano padre y colaboró eficazmente en las empresas del final del reinado, especialmente la pacificación de Cataluña y las campañas de Rosellón, ocupado por el rey de Francia. Fue también Fernando el encargado de poner fin al problema de la remensa.
Pero será en 1474 cuando la muerte de su cuñado Enrique IV y la subida al trono de Castilla de Isabel señale un nuevo y decisivo rumbo al curso de su vida.
Consiguió ser proclamado corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia (1475). Terminada la guerra con la derrota de Juana, ésta renunció al trono a favor de Isabel por el Tratado de Alcaçovas (1479). Ese mismo año, Fernando sucedió a su padre como rey de Aragón.
Los especialistas hablan del germen del Estado Moderno en estos momentos (1479), poniéndose como objetivo los gobernantes la consolidación del poder monárquico.
Siempre se ha hecho referencia al reparto de funciones entre Isabel y Fernando, adjudicando a la soberana los asuntos internos y al monarca los externos.
En ese año, 1479, suele fijarse la unión de ambas coronas es decir nace el Reino de España.
Aquí doy por terminada la historia del Reino de Aragón, como entidad independiente.
Escudo de los Reyes Católicos
Un blasonado habitual del escudo de los Reyes Católicos en ese momento se presentaría como escudo timbrado con corona real abierta de oro y sostenido por el águila de San Juan Evangelista nimbada de sable cuartelado. En el primer y el cuarto cuartel figuraría un contracuartelado con las armas de Castilla y León y en el segundo y el tercero, un partido con las de Aragón y Sicilia.
Bajo el escudo y a ambos costados, se representarían las divisas de Fernando (el yugo con el nudo gordiano cortado) e Isabel (las flechas). Algunas veces aparece acompañando al águila sanjuanista el lema sub umbra alarum tuarum protegenos —'bajo la sombra de tus alas protégenos'—, como se observa en las monedas de oro acuñadas en Medina del Campo en 1497 por orden de los Reyes Católicos.
En algunos sellos, además, se muestra la leyenda «San Juan» en la orla nimbada que rodea la cabeza del águila del Evangelista.
Acompañan frecuentemente al escudo dos divisas: el yugo con el nudo gordiano cortado con el mote «tanto monta» de Fernando y el haz de flechas de Isabel. Cada una de estas divisas homenajeaba con su inicial al consorte: «F» de Fernando en las flechas de Isabel e «Y» de la reina —Ysabel, como es usual en la grafía de la época— en el yugo fernandino. Fernando había usado antes como divisa otro emblema parlante cuya inicial era la «Y»: el yunque.
Esta empresa o figura heráldica se acompañaba del lema «como yunque sufro y callo, por el tiempo en que me hallo», y con esta divisa había participado en justas y torneos tocado con una cimera de «ayunque» ('yunque') o «bigornia» ('yunque con dos puntas opuestas', del latín bicornia 'con dos cuernos') sobre el yelmo.
Más adelante creyó conveniente cambiar su divisa y pidió consejo, según parece, al humanista Antonio de Nebrija, quien se lo proporcionó proponiéndole un emblema alusivo al yugo atado con el nudo gordiano, de raigambre clásica, y que aludía a la importancia que tenía resolver las cuestiones políticas sin reparar en los medios que se utilizaban para hacerlo, tal cual lo hizo Alejandro Magno cuando cortó el nudo en Gordio en lugar de desatarlo, según la invención de Quinto Curcio introducida en la biografía del héroe macedonio, exclamando que tanto montaba (daba igual) cortarlo como desatarlo.
El mote o primeras palabras del lema que formaba parte de la divisa de Fernando fue, por consiguiente, «tanto monta».
Cuando en 1492 es conquistada Granada, los monarcas decidieron incluir el nuevo reino entre sus títulos, tras Sicilia y antes que Toledo, e incorporaron el emblema parlante de una granada alusiva a la nueva expansión territorial al entado del escudo.
Esta nueva partición representaría una granada tallada y hojada de sinople, reventada y con sus granos a la vista de gules, en campo de argén