sábado, 15 de diciembre de 2012

POLÍTICA DEL REY ALFONSO V



POLITICA (II PARTE)
Alfonso V residió poco tiempo en sus estados aragoneses; de los 42 años de su reinado, pasó en Italia 29, siendo sustituido en sus largas ausencias por lugartenientes, que fueron su esposa la reina doña María y su hermano Juan de Navarra, el futuro Juan II, asesorados por los oportunos Consejos.
El interés por sus Estados peninsulares quedó en segundo plano a poco de acceder al trono, para dedicarse íntegramente a las cuestiones mediterráneas, herencia de su padre Fernando de Antequera. En 1420 marchó a Italia, con el propósito de asegurar su soberanía sobre las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña.
Poco después se vio implicado en los asuntos de Nápoles; Juana II le ofreció la sucesión de su reino a cambio de ayuda contra sus enemigos, oferta que aceptó el aragonés porque se le ofrecía la ocasión de continuar la expansión mediterránea.
Pero la ligera reina cambió varias veces de parecer y finalmente nombró sucesor a Luis III de Anjou, conde de Provenza, y a la muerte de éste en 1434, a su hermano Renato.
La reina recabó de Aragón la ayuda necesaria para hacer volver al rey, que «se partio daquesti regno tres annos e quatro meses ha passados» y que no podía regresar por carecer de dinero para pagar a la guarnición que tenía que dejar en Nápoles.
Las Cortes concedieron 10.000 florines a tal efecto, insistiendo en la necesidad acuciante del regreso del monarca. Más que el deseo de satisfacer a sus súbditos, fueron las circunstancias bélicas las que obligaron a Alfonso a volver a la península, en 1423, en busca de refuerzos, pero la situación de sus reinos le forzó a quedarse en ella hasta 1432, año en que tornaría a Italia decidido a apoderarse del trono napolitano y donde permanecería hasta el fin de sus días.

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